Como una
garrapata, un tuit es capaz de contener muchas veces su propio peso en
metadatos que cuentan cosas sobre ti, sin que tu lo sepas
Los datos son el
contenido de una comunicación. Los metadatos son la información extra que se
genera en el proceso. Lo hace de manera automática y oculta, sin avisar. Cada
foto que hacemos, cada texto que cortipegamos, cada correo que enviamos está
lleno de información oculta. Esa información no solo es reveladora, también es
sustanciosa. En ningún otro contexto se manifiesta esta extraña realidad
inversa como en un tuit.
Aunque Twitter sólo permite publicar 140 caracteres cada
vez, cada actualización incluye un contingente de datos que revelan aspectos de
nuestra identidad, localización, tecnología y contexto. Como muestra, este
documento que se le escapó a Raffi Krikorian, responsable de toda la
infraestructura interna de Twitter hasta Agosto de 2014.
Como una garrapata
capaz de contener hasta 120 veces su propio peso en sangre ajena, cada vez que
publicamos un actualización sobre nuestra serie favorita o nos alimentamos el
odio ninguneando públicamente a un político, estamos informando de quiénes
somos, cuánta gente nos sigue, con qué sistema operativo trabajamos o desde qué
barrio. Y no sólo informamos a Twitter. Cualquier compañía haciendo análisis de
datos del tráfico de Twitter es capaz de aprovechar esa información de muchas
maneras distinta. Casi siempre con fines comerciales, pero no necesariamente.
Como apuntaba la empresa de minería de
datos Elasticsearch -hoy Elastic.co- a Elizabeth Dwoskin en el Wall Street
Journal, podemos determinar a cuánta gente en una determinada área le ha
gustado un producto y cómo evoluciona en el tiempo, o qué impacto ha tenido un
tuit en un sector de la población. MapBox usa los metadatos de millones de
usuarios para, por ejemplo, identificar
turistas, qué idioma hablan y qué
teléfono usan. Un mapa que no existe pero que es fácil de imaginar es el que se
deriva de la combinación de esas tres búsquedas: si no eres ciudadano, hablas
otro idioma y llevas un teléfono barato, no eres un turista, eres un
inmigrante.
Como
siempre, lo más importante recordar que esta información es acumulativa y que
llega en peligrosa combinación con otros datos, generados por nuestras tarjetas
de crédito, nuestros dispositivos móviles, nuestros logins para
ver el correo o comprar billetes de avión aquí o allí. Una compañía como
Elastic.co analiza muchas fuentes distintas de metadatos desde muchos ángulos
diferentes, dependiendo del cliente en cuestión. Twitter es sólo un gramo más
en la barra libre de datos que ofrecemos al mundo. Ni siquiera la peor.
Fuente original: eldiario.es

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