El tuit lo envió en 2015
la agencia federal alemana de migraciones y refugiados. "En este momento,
el procedimiento de Dublín para los ciudadanos sirios ya no se está cumpliendo
en la práctica", decía. Con 175 retuits y 165 'me gusta', no parecía el
típico contenido viral. Pero en Alemania se habló de este mensaje como el
primero en las redes sociales que cambió el curso de la historia europea.
Con
su referencia a un reglamento europeo aprobado en una convención en Dublín en
1990, el tuit se interpretó en gran medida como una suspensión de facto de la
norma de que el primer país europeo al que llegue un refugiado es el
responsable de gestionar su solicitud de asilo.
Hasta ese momento de
2015, más de 300.000 solicitantes de asilo habían alcanzado Europa en barco,
una cifra que ya era un 50% más alta incluso que el número de llegadas de 2014,
que ya marcó un récord.
Aunque
la intervención de la agencia sin duda no inició la crisis, sí convirtió a
Alemania en el destino de primera opción para los sirios que antes podrían
haber preferido otros países europeos como Suecia, que en aquel momento ofrecía
asilo indefinido para los sirios.
También
creó una sensación de confusión y pérdida del control político, de la que al
gobierno de Angela Merkel le ha costado a veces recuperarse. Doce meses
después, los políticos y autoridades en el corazón de la maquinaria burocrática
de Berlín seguían intentando comprender de dónde salió ese tuit.
La
alta funcionaria de la agencia de refugiados –conocida en Alemania como BAMF–
Angelika Wenzl envió por email una circular interna titulada "Reglamento
para la suspensión de la convención de Dublín para los ciudadanos sirios"
a las 36 delegaciones que el organismo tiene por el país. La instrucción decía
que los sirios que solicitaran asilo en Alemania ya no serían enviados de vuelta al
primer país que hubieran pisado en suelo europeo.
Los
abogados que trabajaban con la BAMF señalaron que hacer eso no implicó una
suspensión completa del acuerdo de Dublín en toda la UE, como afirmaron
algunos, ya que la convención da a los Estados miembro el derecho a asumir
solicitudes de asilo de otros países.
A
través de canales que ni las autoridades ni los periodistas pudieron precisar
hasta el momento, la instrucción interna fue filtrada a la prensa. Aunque una
investigación de la revista
Der Spiegel apuntó al mayor
colectivo alemán de defensa de los inmigrantes, Pro Asyl, como fuente de la
filtración, la propia ONG aseguró que no sabía nada de esa circular hasta que
los periodistas les hablaron de ella para pedir su opinión sobre el nuevo
procedimiento.
Fuente original: eldiario.es

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